Salvemos el corcho

Qué difícil es todo esto, ¿verdad? Seguro que alguno pensaba que cada botella de vino que se echa al coleto contiene un atentado medioambiental en forma de corcho. Todo lo contrario. Hay cierta tendencia dentro de la industria vitvinícola que quiere sustituir los tapones tradicionales por otros de materiales sintéticos. Muy mal. Más allá del ataque a la tradición y el buen gusto, es un pecado contra la sostenibilidad. Los alcornocales son reservas de biodiversidad, su rentabilidad económica previene de otros usos peores de esos terrenos, se quedan con un buenas cantidades de CO2… Pero todo esto lo cuentan más y mejor en Consumer.
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